
La estatua de la Madre del Emigrante en Gijón, conocida popularmente como La Lloca del Rinconín, es una obra emblemática que rinde homenaje a las madres asturianas que enviaron a sus hijos en busca de un futuro mejor.
En el corazón de Gijón, la imponente estatua de la Madre del Emigrante es un homenaje sentido y profundo a todas esas valientes mujeres que, con el alma rota y el corazón lleno de esperanza, vieron partir a sus hijos hacia tierras lejanas en busca de un futuro mejor.
Madre del emigrante
En Gijón, hermosa ciudad asturiana, instalaron en 1970 en uno de los extremos de la playa de San Lorenzo, una estatua del cántabro Ramón Muriedas, a la que popularmente se bautizó como ‘la muyerona’ y también como la loca.
Es uno de las esculturas más características de la ciudad, con un fuerte sentido simbólico
Muriedas intentó plasmar en ella el sufrimiento de tantas asturianas y gijonesas que vieron como sus hijos debían partir en busca de una vida mejor. Situada en el Paseo del Rinconín, la Madre mira al mar, hacia el que estira degarradoramente una de sus manos.

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Efectivamente, estaba loca tal como lo dice el nombre con el que la llaman. Loca de pena.
Cada año, Gijón se viste de respeto y sentimiento para celebrar el homenaje a la Madre del Emigrante, una figura que representa el amor, la fortaleza y la esperanza que las familias asturianas depositaron en sus seres queridos que partieron en busca de un futuro mejor fuera de sus tierras.
Este acto emblemático, celebrado en el monumento ubicado en el Paseo de Begoña, es un momento para recordar el sacrificio de tantas madres que, desde la distancia, acompañaron con su cariño silencioso a la diáspora realizada desde Asturias.

Esta escultura no solo representa una despedida al viento del mar, sino también el amor incondicional, el sacrificio silencioso y la fortaleza infinita que han marcado la historia de Asturias y sus gentes.
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